El tuerto y los ciegos: El multimedio perfecto

Por Fernando Flores D’Ascencao (FFlodas)

Ya nadie que disponga de un mínimo poder de discernimiento y apenas algo de pensamiento crítico puede poner en tela de juicio que en el país de los ciegos el tuerto es rey. Estamos en Argentina con un nuevo gobierno democrático que inició funciones en diciembre pasado; pero para el caso ni el Sr. Presidente de ese Gobierno ni la República son ese rey y ese país; no, no es tan lineal, es más siniestra la cosa.

El rey es el periodismo, la prensa, los multimedios. El país son los consumidores de medios: teleaudiencia, radioescuchas, lectores (porque el rey funciona a fuerza de tándem). Y funcionar significa efectividad, ni siquiera eficacia o eficiencia: lo que importa en el manejo de la comunicación es ser efectivo.

El dinámico mundo actual -aunque cada vez menos multipolar según las tendencias globales en políticas de gobierno- exige cada vez más elevar la vara en la ya famosa competitividad a través de una rápida capacidad de respuesta. Y ese elevar la vara consiste -alcanzado el techo en las rápidas respuestas- no ya en responder sino en generar la comunicación y los temas de comunicación; lo que militarmente se conoce como ataque preventivo. Y en eso el rey conoce los secretos de su metier -aunque haya perdido en el camino sus manuales de ética profesional- enfocándose en lo que realmente importa en la comunicación con su público: la defensa de sus intereses. La de él, la propia; la de ellos ¡allá ellos! Y uno de los postulados de la comunicación bien reza que la principal herramienta para la toma de decisiones es la información. ¡Y ahí el tuerto bate su parche! mientras los ciegos -al ser todavía intocable el rey- no puedan determinar su ‘tuertez’ siquiera al tacto.

Y el rey tuerto -para mantenerse intocable y no descubran su parche- está obligado a correr el eje de la realidad, darles a los ciegos de qué hablar, logrando redondamente su multimedios perfecto: el destinatario de la información, el receptor de la comunicación es a su vez ¡el nuevo emisor! Y en este proceso lo único que importa ya es la efectividad. Ni siquiera eficiencia o eficacia. Hay que ser efectivos. Si definimos eficiencia como la capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles; eficacia como la capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera, sin que priven para ello los medios empleados; y efectividad como la cuantificación del logro de la meta, no quedan dudas que debemos ver al rey transitando el camino inverso a la lógica pura. Si debemos ser eficientes para lograr eficacia y alcanzar el efecto buscado, el gran rey se salta pasos o directamente invierte el proceso: Como todo rey acercado en su momento lo más posible a su plebe, puesto de cara al público casi en igualdad de condiciones un par de años atrás, lo que necesita ahora es alejarse nuevamente lo máximo posible y lo que más importa es ser efectivo en ello. Es una acción cortoplacista sí, pero como todo -máxime en el país de los ciegos- mañana Dios dirá.

Fernando Flores D’Ascencao Licenciado en Comunicación Social (UNC) y Diplomado en Gobierno Local (Konrad Adenauer Stiftung). Miembro de la Asociación Argentina de Comunicación Interna (AAdeCI). Docente y Capacitador en Arte, Diseño y Comunicación. Consultor en Imagen y Comunicación, RR.PP., RR.II. y RSE. Participación en organización de Cumbres Latinoamericanas de Alcaldes y Congresos de Gobiernos Locales en Argentina y LatAm. Disertaciones: "Gobiernos abiertos, Comunicación directa", "Los nuevos escenarios de la participación comunitaria", "Las ventajas de comunicar legislación", "No comunicar igual a no gobernar", "Comunicación de crisis en las ciudades del siglo XXI", "La comunicación global del gobierno local", entre otros.
Fernando Flores D’Ascencao
Licenciado en Comunicación Social (UNC) y Diplomado en Gobierno Local (Konrad Adenauer Stiftung).
Miembro de la Asociación Argentina de Comunicación Interna (AAdeCI).
Docente y Capacitador en Arte, Diseño y Comunicación. Consultor en Imagen y Comunicación, RR.PP., RR.II. y RSE.
Participación en organización de Cumbres Latinoamericanas de Alcaldes y Congresos de Gobiernos Locales en Argentina y LatAm.
Disertaciones: “Gobiernos abiertos, Comunicación directa”, “Los nuevos escenarios de la participación comunitaria”, “Las ventajas de comunicar legislación”, “No comunicar igual a no gobernar”, “Comunicación de crisis en las ciudades del siglo XXI”, “La comunicación global del gobierno local”, entre otros.

Lo que primero dispone el rey es la cuantificación del logro de su comunicación, de su información transmitida. Y recordemos que esa información ¡es producida por el propio rey!, que luego él mismo transmite y que posteriormente pone a su reino ‘a pensar’ precisamente sus propios objetivos/ intereses. ¿Qué información produce el rey entonces? ¿Por dónde y con qué fuerza/ insistencia la transmitirá para lograr esa eficacia que el mismo rey relega ya a segundo plano? Porque el rey es tuerto, pero por algo mantiene la corona: La efectividad es cortoplacista y necesita estar ahí detrás de ella en todo momento, midiendo, corrigiendo, insistiendo, martillando si se quiere. Pero se le está avecinando un problema de autogeneración lógica: su medioplacista eficacia está menguando su ventana de tiempo. Por un lado, la reducción de la vida útil de su eficacia se debe a que cada vez le cuesta más lograr el efecto que desea al haber subido su apuesta tan alto en su momento y haber quedado tan dicotómicamente adherido a su contraparte del gobierno anterior; pero -por otro lado- a los recursos empleados o a sus voces de ‘serio periodismo independiente’ cada vez más están perdiendo la necesaria credibilidad entre los ciegos. Porque también, serán ciegos, pero no impermeables.

Entonces, directamente midiendo la efectividad en continuado y tratando de ralentizar la caída de su eficacia para que no roce lo que sería su certificado de defunción como medio de comunicación, el rey se encuentra en una encrucijada con los ciudadanos de su país: Sus recursos independientes, objetivos, serios que otrora vociferaban a viva voz contra el periodismo militante que él mismo dictaminó instalar en la vereda de enfrente, ahora se están viendo obligados ellos a llevar a cabo esa militancia, con la mal expuesta actitud de un viejo contrincante que nunca supo -por ego o por simple inutilidad- aprender de quien tenía enfrente. Recursos que les toca ahora defender no sólo al rey tuerto a nombre del gobierno de turno y no saben cómo hacerlo -bien-. Crítico es cualquiera y es fácil, y oposición mucho más. Ahora, estar en la vereda de enfrente implica mayor inteligencia: mental y física, hay que pensar más y moverse mejor. De mínima, en algunas de las dos se está fallando. Y el rey lo sabe, y si queda algún súbdito que no lo sepa, él mismo les blande su propio parche a la cara: “Corremos todos los días en pos de ser efectivos, achicándosenos el margen de eficacia y ya sin contar con eficiencia alguna, ¡No nos queda margen!” -ni jugadores a rescatar en ligas inferiores-

Y en eso el rey no se equivoca: la efectividad es ahora día a día y minuto a minuto y si encima a la eficiencia el velo que se está corriendo le está restando permanencia, el reino queda cada vez más expuesto a la luz -la que alumbra, la que descubre- y, en el país de los ciegos, cuando la luz es más nítida comienzan a aparecer aquellos que distinguen un hilo de luz, un color, un campo visual, un destello. Y si algo tienen los habitantes del país de los ciegos es que sólo en un instante de luz, con un único destello les basta para ver la foto completa. Y el rey tuerto bien sabe del peligro en esencia que tiene enfrente, de la bomba de tiempo que está corriendo: todo ciego quiere ver más apenas distingue luz.

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

3 comentarios sobre “El tuerto y los ciegos: El multimedio perfecto

  • el 24 agosto, 2016 a las 22:49
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    Interesantísimo punto de vista aquello del receptor convertido en repetidora del mensaje y en nuevo emisor. El que sabe, sabe! Gracias Fernando, por ahí te tomo la idea para mi tesis. Abrazo enorme!
    Damián

    Respuesta
  • el 23 agosto, 2016 a las 22:10
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    Muchas gracias Simón!! Con sólo pensar que genero una minúscula y tímida chispa que genere hacer correr el pensamiento de otros, me doy por satisfecho. Por mi parte, mi agradecimiento a Política Comunicada por el espacio para mi ignota voz.
    Abrazo!
    Fernando

    Respuesta
  • el 23 agosto, 2016 a las 11:02
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    Cada vez más aquí en al oficina estamos esperando tus artículos, que aunque cortos y nos dejan con ganas de más, bien nos hacen abrir los ojos, poniendo luz entre tanta oscuridad (sigueindo con tu analogía). O quizá ya es oscurantismo.
    Salud Fernán! Y gracias por seguir aportando pensamiento y fomentándolo.

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