Democracia cuestionada

Lo que está en discusión es qué significa la democracia.  Cuál es su sentido, su razón de ser, sí precisa o no redefinirse en sus conceptos, si precisa de límites o de resignificar sus ejes prioritarios.

Por Francisco Tomas Gonzalez Cabañas

Mientras ardía el Parlamento Paraguayo, el Tribunal de Justicia Venezolano volvía atrás, tras petición pública del Ejecutivo, en arrogarse las funciones legislativas, en Ecuador la segunda vuelta electoral, sacraliza lo totémico de lo democrático, en esa función baladí como exclusiva y excluyente, por parte de la ciudadanía, de elegir condicionada entre opciones que se le imponen para que finalmente en Argentina, los espacios políticos, tanto oficialistas como opositores, ceden la iniciativa y la presencia en las calles, más no así la categorización de lo ocurrido, para señalar que algunos movimientos son anti democracia y otros son en defensa de la democracia. Subyace, como observamos, analizamos y cae de maduro, que en esta parte del globo, se está iniciando una segunda etapa, en donde la cuestión al orden democrático, se va naturalizando, va siendo parte del paisaje político, social y mediático de lo cotidiano.

La democracia o lo que quede de ella (que incluso en esta redefinición puede ser mucho mejor de lo que es, difícilmente pueda ser peor agregan otros) tendrá que salir fortalecida, de estos cuestionamientos, que se tardaron en llegar, pero en esta intensidad que se vienen manifestando, deberán reencausarse a los efectos de mitigar la salida o el método violento, de lo contrario, sí se suprime, se esconde, no se verbaliza o se censura este cuestionamiento a lo democrático, lo único que se hará es contribuir precisamente a forzar una sociedad autocrática, en donde en nombre de lo totémico o sacro, no se pueda hablar o cuestionar la democracia, con el noble objetivo de mejorarla.

Cuando lo particular y lo universal, poseen aspectos semejantes, que resultan casi imposibles de escindirlos, es decir cuando los síntomas en uno y otro, hablan de lo misma pandemia, que afecta tanto a la gran urbe como a los parajes más aislados o parroquiales, es señal inequívoca que el proceso transita por un período de tal fuerza e intensidad que arribara a un próximo estadio, que toda esa energía que se viene liberando desde hace tiempo, que encontró un espacio común y que junta, creó un ducto por donde se desplaza y que impactara en otro lugar modificando lo establecido.

Posiblemente sea muy difícil ver los acontecimientos en el sucedáneo de lo inmediato. Es el mal natural que afecta al que padece un shock. Tal suceso, lo que sucumbe, lo que desestructura, no da tiempo a que lo conceptualicemos, de allí que no podamos pensarlo en frío o racionalizarlo.

Es casi imposible salirse de la coyuntura, de los aspectos secundarios y hasta risibles que cada situación nos invita a que la tomemos por esos costados insignificantes. Existen muchas perspectivas acotadas, por los intereses nimios de quiénes disputan, trofeos insultos de cuotas de poder o bolsones de contante y sonante. Encontrar las traducciones pertinentes, es una tarea harto dificultosa, casi epopéyica.  En tiempos en donde es un latrocinio leer y pensar, las mejores herramientas para decodificar lo que socialmente nos ocurre, están extraviadas en un mar de imágenes inconsistentes o en el mejor de los casos en la pornografía aburrida de supuestas noticias que no dicen nada y que son una invitación a que la comunicación sea disuelta como servicio.

Nuestra posición, como siempre ha sido, es la de poder brindar una lectura, para quienes tenga la oportunidad de salirse de estas trampas coyunturales y que mediante tal, puedan hacer lo que se les antoje con lo que concluyan, dejando en claro, sin ninguna veleidad, que nuestra única aspiración es tener no un mundo mejor, sino al menos uno un poco menos cruel de que nos hemos logrado forjar.

Habiendo dejado en claro esto mismo que es todo un tema en sí, como la intención, creemos tomar como positivo este movimiento, por otro lado inevitable, donde los cuestionamientos a lo democrático, empiezan a ser moneda cotidiana, suceso de casi todos los días en diferentes partes de nuestra geografía delimitada por el significante cultural de occidente.

Lo metodológico, es decir cómo se desanden en cada uno de los lugares, esta cuestión común de los cuestionamientos a lo democrático, es lo que variará y lo que será una novedad en sí misma. Lo único a lo que apelamos es que se pretenda siempre estar lejos de la instintividad y por ende de la violencia. Lamentablemente no será posible en forma absoluta que se cumpla tal inocente o romántica pretensión, como tampoco está mal, exteriorizar un deseo tan profundo como humano.

Cada vez son menos, los que equívocamente, entienden y desde ese error, pretender comunicar o difundir, que los cuestionamientos a la democracia tienen que ver con un deseo de gobernarnos bajo pautas, criterios o formas dictatoriales. Algunos en abuso de la experiencia, creen que criticar lo que tenemos significa pretender lo anterior, en una falacia incongruente, que se visualiza claramente en el ejemplo de la persona que manifiesta que se pretende separar de su pareja, de segundas nupcias, y alguien cree que por ello, está declarando su deseo, de volver con quién se unió en su primer matrimonio.

Esto que puede parecer sencillo, en verdad es lo más complejo. Que se termine de comprender, que haber salido de una situación atroz, no significa que no podamos pretender algo que no es bueno, que tal vez no sea tan terrible como lo anterior, pero a todas luces es malo, y que tal pretensión, no esconde ni oculta el deseo que volvamos a aquello terrible.

Esto es lo que se está produciendo en estos momentos. Esta disrupción es la que se está dando y manifestando de forma diferente en distintos espacios de nuestro occidente. La revolución, como significante de cambiar las reglas de juego o modificarlas, es neta y puramente conceptual.

Lo que está en discusión es qué significa la democracia.  Cuál es su sentido, su razón de ser, sí precisa o no redefinirse en sus conceptos, si precisa de límites o de resignificar sus ejes prioritarios.

Marchas, contra marchas, quema de lugares simbólicos, elecciones como pantomimas (En Serbia por ejemplo, algo parecido a lo ocurrido en Roma con el movimiento cinco estrellas, un grupo independiente hace una parodia de un candidato sumamente corrupto y deleznable y se posiciona como segunda fuerza), elecciones como guerra de carteles (en el blanqueo o en la aproximación al blanqueo de la vinculación del narcotráfico y la financiación de la política), elecciones que precisamente no sean el único resquicio, el único blasón en donde encuentra apoyatura,  esto que dan en llamar democracia, y a lo que algunos pretendieron que nos conformemos con tal expresión, azuzándonos , para atemorizarnos, nuestro pasado dictatorial.

La democracia está en cuestión. Bienvenido sea que esto ocurra, en lo único que tal vez nos podríamos poner de acuerdo, en estas pretensiones imposibles de no tener, en estas invitaciones a lo absoluto que es la trampa de generalizar, es en que tratemos de ser lo menos violentos posibles.

Todo lo otro que pueda suceder, será aún más democrático, o cómo se lo quiera llamar, dado que ningún sistema puede seguir sosteniéndose con los niveles tan exponenciales de inequidad cómo los que nos forjamos en nombre de los fantasmas del pasado y las expectativas truncas de un futuro que nunca llegó, demosnos la bienvenida a esta etapa, a este estadio, que será el tránsito de la democracia cuestionada, a la cuestión democrática.

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