Credibilidad y corrupción a la venta en prensa mexicana

Por Ruby Soriano

Transparencia y corrupción, dos palabras que están presentes en las agendas no sólo políticas, gubernamentales y sociales en un país como México, donde la opacidad sigue siendo uno de los grandes males y la corrupción es como el pan de todos los días.

Ruby Soriano es directora de Mediatikos Consulting especializada en Estrategia y Comunicación Política.
Forma parte de la directiva de Mujeres de la Política, asociación integrada por consultoras políticas en América Latina y España.
Durante varios años ejerció el periodismo en Medios de Comunicación mexicanos como El Universal, Milenio y La Radiante 105

A la hora de emitir los juicios sobre los políticos y enumerar los casos de corrupción en México, son muchos los jueces que se erigen como impolutos para hablar de quienes consideran los hombres e instituciones que no están haciendo lo propio para genera los cambios que requiere un país seriamente golpeado por los actos de corrupción.

Sin embargo, hay un sector de la sociedad que no debe quedar exento de esta revisión exhaustiva sobre actos indebidos y manejo de recursos que ponen en tela de juicio la función que cumplen con una sociedad. Se trata de los medios de comunicación a todos los niveles.

En México se avecinan transformaciones importantes que también obligan a replantear estas viejas y sempiternas relaciones entre los medios con los gobiernos e instituciones que han generado en la mayoría de los casos, acciones indebidas en el manejo de informaciones que se tergiversan con el fin de favorecer o golpear a las partes involucradas en las mismas.

Este país no sólo requiere de cambios sustanciales en el nuevo gobierno que arribará a la Presidencia de la República. También es importante legislar sobre la necesidad de transparentar los onerosos convenios de “publicidad” y compra de información que se manejan en los medios de comunicación mexicanos.

Por décadas las relaciones entre periodistas, comunicadores, gobiernos e instituciones del Estado han estado sujetas a este disfraz por todos conocido y disimulado de con un convenio a través de los cuales se difunde la información “institucional”.

Son estos grandes mercenarios de la información los que se convierten en los arietes a la hora de prestar sus nombres o marcas para fraguar los famosos escándalos que son filtrados desde el poder con objetivos muy específicos.

Titulares que se venden y se pactan en oficinas gubernamentales, columnas que se dictan desde el oscurantismo de personajes que sacian vendettas y cadenas periodísticas que por años han subsistido de los convenios anclados en las grandes secretarías del gobierno federal.

Es tiempo de exigirle también a los medios de comunicación transparentar esos montos que reciben de gobiernos e instituciones del Estado.

¿Cuánto reciben anualmente por difundir la información institucional?

Sin duda esta información nos ayudaría a entender con mucha claridad la línea editorial de muchos medios de comunicación que desde hace años dejaron atrás la ética periodística para dar paso a esa sobrevivencia que los condiciona a comercializar sus contenidos informativos de acuerdo a la línea o recursos que les garanticen seguir recibiendo subsidios y convenios gubernamentales.

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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