Contener violencia y fraudes, el reto en México

El debate entre los cinco aspirantes a la presidencia de México reflejó el momento de contraste que se vive en el país. Fue evidente el frente que cuatro de ellos formaron para cuestionar y replicar al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

En una posición de amplia ventaja en las encuestas, AMLO se notó por momentos con la cabeza baja, dubitativo y esquivo a responder o detallar las respuestas lanzadas por contrincantes y moderadores.

Queda claro, que los asesores de López Obrador, lo instruyeron para evitar la confrontación, caer en provocaciones, responder de manera personalizada o entrar en polémicas riesgosas que evidenciaran la falta de control del candidato. Su mejor momento fue en su mensaje final.

En el caso de Jaime Rodríguez Calderón alias El Bronco, se notó con buen coucheo discursivo. El momento polémico llegó cuando sugirió “mocharle la mano” a quienes incurran en actos de corrupción.

La intervención de la candidata independiente Margarita Zavala fue “intramuscular” sin mucho aporte y por momentos victimizandose por señalarla como la continuidad de su marido, el ex presidente Felipe Calderón.

Ricardo Anaya el candidato de Por México al frente reflejó un discurso puntual sin muchos argumentos a la hora de enfrentar los cuestionamientos por el supuesto lavado de dinero que se le atribuye.

Ruby Soriano
México
Consultora Política
Es directora de Mediatikos Consulting especializada en Estrategia y Comunicación Política.
Forma parte de la directiva de Mujeres de la Política, asociación integrada por consultoras políticas en América Latina y España.
Durante varios años ejerció el periodismo en Medios de Comunicación mexicanos como El Universal, Milenio y La Radiante 105

Y José Antonio Meade de la Coalición que encabeza el PRI mostró un discurso limitado y supeditado a los argumentos planteados en su cuarto de guerra. Fue notoria la repetición de eslóganes como si tuviera un telepronter integrado.

Corrupción, inseguridad, gobernabilidad fueron los temas ejes abordados en este primer de tres debates que se realizarán en este proceso electoral.

El mejor termómetro ciudadano tras este primer encuentro de aspirantes a la presidencia no estuvo en las redes sociales, donde se evidenció todo tipo de ataques, porristas, acarreados, declaraciones triunfalistas y las estrategias conocidas para la contención de los presidenciables.

El verdadero sentir, se evidenció en la intimidad de las familias, vecinos, amigos que coincidieron en resaltar el enojo de un país fragmentado por la violencia, vulnerado por la corrupción, harto de simulaciones.

Inicia la quinta semana de este proceso electoral en México. Tras este primer encuentro entre candidatos, quedan en el aire muchas preguntas sin respuestas. Varios de ellos, ignoraron los temas álgidos y nos dejaron a medias.

El debate concluye quedándole a deber a un México donde lo que hoy sobran son expectativas de cambio y transformación.

Armando el complot

En la cuarta semana de elecciones presidenciales en México, se ha creado un frente anti López-Obradorista que apunta hacia varias direcciones para atacar de manera estratégica, con la finalidad de abollar la campaña electoral de quien se mantiene firme en la delantera.

Varios son los momentos que se han vivido en los últimos días, donde se denota una álgida guerra de contraste contra todo lo que se ligue al candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, quien conserva esa “descansada” ventaja frente a su inmediato rival que sigue siendo Ricardo Anaya, candidato de la Coalición Por México al Frente.

Ahora sí, en el Termómetro Electoral Mexicano se percibe un ambiente de tensión que llama a esos riesgos donde se tiene que tener muy en cuenta la congruencia para evitar ser presa de provocaciones de cualquier bando y exabruptos que ya en esta ruta de campaña pueden significar un duro golpe para los contendientes.

Mientras arrecia la guerra sucia en torno a Morena, las redes sociales han reaccionado con la estrategia de contraataque donde se nota la táctica digital con la que están jugando los presidenciables.

En esta cuarta semana de elecciones, la atención en la guerra negra se focalizó en el candidato de Morena.

Inició con una encuesta de un diario nacional que dejaba abajo por vez primera a López Obrador en preferencias entre jóvenes de varias universidades mexicanas.

El efecto del ejercicio demoscópico resultó contraproducente ya que la respuesta se instrumentó con una cadena de videos y testimoniales de jóvenes de otras universidades quienes hicieron público su voto a favor de AMLO.

Las embestidas continuaron con la presunta denuncia penal en contra del candidato morenista a la presidencia y su esposa Beatriz Gutiérrez Müeller quienes fueron acusados por un abogado por enriquecimiento ilícito.

Han sido varias las filtraciones que circulan en los corrillos políticos donde se habla abiertamente de la operación emergente que desde Los Pinos tratan de concretar el Presidente Enrique Peña y su fiel escudero Luis Videgaray para fumar la pipa de la paz con el candidato panista Ricardo Anaya.

Los puentes se empezaron a tender de manera desesperada como en el caso del candidato priista José Antonio Meade quien logró sumar a su campaña al ex aspirante independiente a la presidencia de México, Armando Ríos Piter conocido como El Jaguar.

Esta alianza se percibe débil, ya que el ex independiente no le suma votos significativos al candidato priista.

Entramos a la quinta semana de campaña y el ambiente electoral se torna más enrarecido no sólo por el cabildeo político, ataques, renuncias, irrupciones y amenazas. Estamos en la víspera de iniciar tal vez uno de los periodos más complicados para las elecciones en México: Contener violencia y la maquinación de fraudes.

Blindar candidatos

En México permanece el estigma de un pasaje doloso y lamentable de la política nacional: El asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio.

En los últimos días, han circulado en redes sociales todo tipo de amenazas, advertencias y arengas para frenar el ascenso de Andrés Manuel López Obrador.

Todo esto contrasta con las imágenes que se aprecian en videos de su gira por varias entidades del país, donde la multitud se le aproxima de manera casi incontrolable, dejando al candidato presidencial en una visible vulnerabilidad.

Resultado de la guerra de contraste que se ha incrementado en los últimos tiempos, grupos morenistas y ciudadanos han expresado abiertamente su preferencia y voto hacia Andrés Manuel López Obrador.

Los ánimos suben de intensidad y se hace necesario reforzar la seguridad para todos los candidatos ante un clima de mucha efervescencia y apasionamiento que se empieza a percibir no sólo entre militantes o simpatizantes, sino en el grueso de la sociedad mexicana.

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.