Ciudades mecánicas y ciudades orgánicas

Por José G. O. Verón

Orgánico y mecánico son instrumentos conceptuales, utilizados con mucho provecho por distintas disciplinas de las ciencias sociales, muy especialmente la sociología y, desde ahí, las ciencias manageriales, la administración. En sociología es muy conocida la conceptualización de F. Tonnies (1855-1936), complementada por E. Durheim (1858-1917)

Para Tonnies, y, con matices, para Durheim, hay dos solidaridades, mayormente tácitas, que se ponen en juego en todo agrupamiento humano: la mecánica, que implica poca diferenciación y que conlleva nuestra colaboración y cooperación social al “todo”, por así decirlo, en aquello que tenemos de iguales; nuestro aporte básico al todo, en tanto que seres humanos, fundamentalmente iguales; sin mayor diferenciación. Este tipo de solidaridad es propia de agrupamientos más primitivos y primarios, y es también aquello con lo nos construimos como comunidad

Y también, para Tonnies-Durheim, habría otro tipo de solidaridad, también esencial y que también se pone en juego en la suerte y el devenir de todo asentamiento o colectividad humana: la solidaridad orgánica, que en general significa, en la acción humana, nuestro aporte al todo, pero desde nuestro rol y nuestra función; en este sentido es este aporte nuestro un aporte diferenciado y distinto, de cada individuo, e implica la contribución a la sinergia grupal, y nuestra contribución, precisamente, de aquello que nos distingue y nos hace diferentes; el aporte que hacemos de aquello que tenemos de especial o particular. Y este tipo de solidaridad, propio, según Tonnies, de agrupamientos humanos más avanzados, es aquello con lo que nos constituimos no ya como, comunidad, sino como sociedad

Así, todo asentamiento humano, para lograr sus fines morfogenéticos (crecimiento) y homeostáticos (estabilidad), para lograr supervivencia, crecimiento, estabilidad y desarrollo, consciente o no de ello, cuenta fundamentalmente con estas dos solidaridades aglutinantes y cohesionantes: la solidaridad mecánica, que nos constituye como comunidad, y la solidaridad orgánica, que nos deviene sociedad. Con mayor o menor nivel de autoconsciencia, estas dos solidaridades cumplen una función fundamental en el devenir y el éxito de los asentamientos humanos. Colaboramos y cooperamos, también para nuestras propias finalidades, en tanto que iguales, y, también, en tanto que diferentes

Las ciencias manageriales o de la administración tomaron de estas conceptualizaciones, fundamentalmente, el aspecto de que la solidaridad o el funcionamiento “mecánico”, implica, para la vida de las empresas y organizaciones, una suerte de organización y coordinación de los esfuerzos, de todo tipo, que se asemeja a la metáfora de la “máquina”; un funcionamiento y una coordinación organizacional, como la de los engranajes de una maquina, inanimada e isomorfa, siempre igual y perfectamente programada, como un robot. Las organizaciones como máquinas

Y, al mismo tiempo, pensar, en cambio, a las organizaciones, no ya como máquinas, sino como “organismos”, implica y conlleva pensar las organizaciones, de todo tipo, privadas, publicas, etc, con un funcionamiento, y una coordinación, “orgánica”, al estilo de un organismo viviente, susceptible de adaptación dinámica, mejora continua (el “kaizen” organizacional) y aportes diferenciados, coadyuvantes y sinergizables, con intercambios con el ambiente y aportes a él, en un proceso de mejora constante. Las organizaciones, no ya como máquinas, sino como organismos. En la vida de las organizaciones, como en la de cualquier colectividad, conviven y coexisten ambos criterios y solidaridades; el mecánico y el orgánico, aunque es considerado en general superior el orgánico

Y las ciudades, nuestras ciudades cada vez más inteligentes, como asentamientos humanos, presentan y tienen ambos mecanismos de coordinación y ambas solidaridades; precisamente, también, son ciudades “inteligentes”, de manera básica, entre otras razones porque se suman y coadyuvan ambos esquemas de colaboración y de coordinación

Por ejemplo, cuando observamos las reglas urbanas de transito, seguimos un criterio de solidaridad “mecánica”. Pero cuando decidimos, en el transito y el trafico de las urbes, hacer una excepción y ceder el paso, más allá de las reglas viales, a las ambulancias, los bomberos y la policía, estamos allí siguiendo un criterio de solidaridad “orgánica”. Y ambos criterios de colaboración y cooperación coexisten

También, cuando se generan directrices generales de urbanismo, para toda una ciudad, y se siguen uniformemente, estamos dentro de, un funcionamiento más “mecánico”. Y, cuando, en esta misma ciudad, se establecen pautas especiales para un distrito industrial, tecnológico o cultural, estamos en un funcionamiento agregado más “orgánico”; en el convencimiento también, de que esto será positivo para la urbe toda

De esta forma, las ciudades “inteligentes” cooperan y se coordinan, al mismo tiempo, tanto “mecánica” como “orgánicamente”, y, también por esta coexistencia, y esta tácita cooperación y coordinación, en lo que es apropiado, útil y pertinente, son en algún sentido también “smart cities” ciudades “inteligentes”, en la busca también de la mejora continua del bienestar de sus habitantes.

 

 

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

Un comentario sobre “Ciudades mecánicas y ciudades orgánicas

  • el 2 febrero, 2015 a las 21:24
    Permalink

    si se puede estar de acuerdo con que la solidaridad organica se parece a, la conciencia jurídica colectiva que nos permite una mejor convivencia en las zonas urbanas

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.