#CDMX: Machismo social y cibernético

 

Por Carlos Mendoza

#MiPrimerAcoso fue una campaña de redes sociales en México, desarrollada el 24 de abril de 2016 en el marco de la marcha #VivasNosQueremos. En las últimas semanas una serie de casos en ese país, pusieron en la agenda pública el debate sobre las agresiones sexuales a mujeres.

Haciendo referencia al sociólogo Bernard Lahire podemos explica  socializaciones múltiples y complejas en este caso, las cuales se ven influidas por distintas instituciones como: los medios audiovisuales, la escuela e incluso, la familia. Pensar el fenómeno sociológicamente, permite vislumbrar las diferentes configuraciones de relaciones de interdependencia entre los actores, además de ayudar a poner en debate los orígenes de las problemáticas de acoso hacia las mujeres en el contexto mexicano.

Debe analizarse #MiPrimerAcoso como una reacción política y social hacia la violencia de género adherida  a nuestras prácticas sociales. (Se exigen justicia y políticas públicas para abordar el problema). Pero debe hacerse un análisis “primario”. Según Lahire, cuando se está en la niñez y la adolescencia, muchas veces nos auto definimos espontáneamente de acuerdo con una lógica de identificación por oposición. La mayoría de las mujeres que ocuparon el hashtag, tenían naturalizado el acoso, muchas de las historias relatadas ahí, fueron experiencias que se presentaron en las etapas de crecimiento anteriormente mencionadas.

Los niños y niñas naturalizan muchas prácticas sociales que son objeto de conflicto, debido a que éstas se legitiman con diversos mecanismos. Por ejemplo, en gran parte de escuelas primarias públicas y privadas de México es obligatorio el uso de faldas para niñas y pantalón para niños. Hay protocolos de peinado para cada sexo. Los niñas no pueden tener el cabello corto y los niños no pueden tener el cabello “largo”: un caso muy reciente, también en México, es el de Axan de cuatro años, quien fue expulsado de su escuela por llevar largo el pelo.

Los niños y adolescentes no siempre “reproducen” directamente las maneras de actuar del entorno,  porque conforman una propia modalidad de comportamiento en función de las diferentes configuraciones sociales en las que se insertan. Sin embargo, sus acciones  “…han de pensarse como reacciones que “se asientan” relacionalmente sobre las acciones de los diferentes actores de estas constelaciones sociales…”

Aún en círculos educativos superiores, como la universidad, pueden reforzarse actitudes que sin ser necesariamente violentas, sí perpetúan la violencia de género. En la Ciudad de México, tras la marcha #VivasLasQueremos, el gobierno del D.F. reforzó la “protección” a mujeres en espacios públicos. El metro (subterráneo) de la Ciudad de México, por ejemplo, redobló esfuerzos en la separación de vagones exclusivos para mujeres. En este contexto, Christopher Guevara, docente de la FCPyS de la UNAM, fue arrestado por viajar en uno de esos vagones. Tras ello, Guevara publicó un extenso texto en su perfil de facebook donde manifiesta, a grandes rasgos, que fue humillado por las autoridades y está en contra del feminismo radical y sentencia: “Me declaro públicamente enemigo del feminismo y de las feministas, al menos de las fundamentalistas. (…) me encargaré de trabajar una argumentación robusta para demostrar los serios problemas epistemológicos del feminismo, y el lamentable sesgo sustancialista o atributivo que padece.”. La publicación se viralizó y tuvo eco en algunos medios locales.

Otros espacios donde se minimizaron los reclamos de #MiPrimerAcoso y #VivasNosQueremos, pero se asentaron las mismas prácticas de acoso y violencia hacia la mujer, fueron algunos medios alternativos de comunicación. La polémica, que se convertiría  después en agresión, tuvo su origen en dos hechos: El primero, fue la pinta de una escultura en honor a los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa por parte de un grupo feminista, en ella plasmaron :”Nosotras no somos Ayotzinapa. Ni una menos”. El segundo, fue la reacción de algunos contingentes conformados únicamente por mujeres, los cuales reaccionaron con empujones e insultos ante el intento de algunos hombres de incluirse en esos espacios y encabezar junto con ellas la marcha.

Tras estos hechos, en las redes sociales, se hicieron severos y violentos ataques en los perfiles de twitter y facebook de las feministas que protagonizaron dichos actos. Encabezado por las páginas Guerrilla Comunicacional y La Realidad Mexicana, el descontento se hizo más grande y tachó al movimiento y a sus integrantes de feminazis, violentas e intolerantes. Muchas de ellas recibieron mensajes de acoso sexual y hasta amenazas de muerte.

Surge una contradicción desde el seno de una supuesta comunidad progresista, pero ejemplifica cómo las preferencias culturales proclamadas, muestran que los gustos, las pasiones o preferencias están lejos de cubrir no ya la totalidad, ni siquiera la mayoría de las actividades o de los “consumos” culturales. Dice Lahire, “Muchas prácticas o actividades culturales están relacionadas con circunstancias incitadoras, con ocasiones no deseadas o no organizadas… (…) pero ligadas a su red de sociabilidad…”

Para la construcción de una identidad cultural y formas de sociabilización, esta misma teoría pone como pilar fundamental a la familia, que en el tema de violencia de género, y específicamente en la marcha que se produjo el 24 de abril en México, sería muy difícil determinar el papel de ésta en las prácticas ahí desplegadas. Y si bien, la familia no queda inerte ante otros marcos socializadores y es el filtro para la interpretación y enjuiciamiento de éstos, responde a una actividad específica e íntima. Resaltemos que si existe heterogeneidad dentro de las instituciones de socialización, también ésta se presenta en el núcleo familiar, complejizando aún más su análisis.

En el caso de la campaña #MiPrimerAcoso y la marcha #VivasNosQueremos, se da un paso importante para visibilizar los problemas de violencia de género en las prácticas a nivel primario (familia) y secundario (espacios públicos, escuela, industrias culturales, medios de comunicación, etc.). Teniendo esto, repercusiones negativas en el proceso de sociabilización. El reto ahora, es cómo impedir que el habitus de esta violencia pierda constancia y desarticule su propia defensa contra el cambio.

 

Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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