Alberto Ortiz de Zárate: “La Administración pública se organiza según principios contrarios a la innovación”

No te pierdas el ‘Cuestionario PolCom’ a uno de los Consultores en Gobierno Abierto e Innovación Pública más reconocidos de Iberoamerica.

¿Qué beneficios aporta la Innovación en la Administración Pública?

La Administración pública puede ser vista como una institución en permanente crisis, que afronta una eterna demanda de reforma. En estos últimos 25 ó 30 años, las Administraciones, con mejor o peor fortuna, han adoptado principios de gestión inspirados en normas de calidad y modelos de excelencia. Además, han incorporado tecnología a sus procesos y servicios. Sin embargo, la sociedad ha cambiado de manera aún más rápida, de manera que en este tiempo no se ha reducido la distancia entre lo que la ciudadanía demanda y lo que la Administración proporciona.
Un ciudadano que disfruta de la superlativa experiencia de usuario que ofrece Amazon no puede conformarse con las soluciones que suele ofrecer el sector público. Entre tanto, los sistemas de gestión actuales no pueden responder a las exigencias de cambio.
La innovación pública llega como el nuevo paradigma de cambio para transformar la Administración, al reducir la distancia entre las siempre crecientes expectativas de la ciudadanía y la percepción de los servicios públicos. La clave para lograrlo reside en un enfoque radical hacia la consecución de valor público.
En corto, podemos decir que la innovación aporta a la Administración Pública un camino de cambio para maximizar su oferta de valor, dentro de parámetros de modernidad.

¿Cuáles son las dificultades a las que se enfrenta la Administración Pública en materia de Innovación?

La Administración se organiza según principios contrarios a la innovación. Se suele decir que, en la Administración pública, todo lo que no es obligado está prohibido, por lo que toda novedad está proscrita, hasta que una norma lo ordene. Sin embargo, la innovación sucede.
La persona innovadora se mueve en la melaza, enfrentada a una cultura que favorece la rigidez burocrática, a lo que se añade, en muchos casos, una orientación hacia lo que yo llamo hipergestión, esto es, hacia el cumplimiento formal de complejos modelos de calidad. En definitiva, se potencia la previsibilidad y la estabilidad. Justo lo contrario a lo que necesitamos para el salto adelante.
CN0rGpYWsAAHLHJPor este motivo, buena parte de la innovación pública depende de la voluntad de personas concretas, tal como expliqué en mi libro para el INAP sobre intraemprendizaje público. Esto es, determinadas personas se arriesgan, contra la incomprensión general, a probar nuevas maneras de hacer mejor las cosas- Este impulso intraemprendedor es muy valioso y debe ser potenciado. Sin embargo, no conseguiremos grandes reformas sin incorporar también una estrategia de innovación corporativa, que sume a toda la organización -e implique a la ciudadanía- en el esfuerzo.

¿Qué posibilidades ofrecen las nuevas tecnologías en los procesos participativos de la ciudadanía?

En primer lugar, no hay que olvidar que el paradigma de Innovación Abierta se intersecta con el de Gobierno Abierto. La innovación que funciona es la innovación abierta; en el caso del sector público de manera aún más acusada. La transparencia y la participación constituyen, a un tiempo, objetos y métodos de la innovación pública. Si el Gobierno Abierto es el horizonte, la innovación pública es el camino.
La tecnología ofrece, con esta perspectiva, herramientas para alcanzar los fines de transformación y apertura de la Administración. Mucho cuidado con sacralizar la tecnología por si misma, ya que puede servir para fines opuestos. Lo importante es una visión coherente y compartida acerca de qué es valor público y cómo pretendemos alcanzarlo.
Obviamente, la tecnología aporta la posibilidad de procesos masivos de transparencia y de participación, de manera ubicua y asíncrona. Una vez más, voy a insistir en que el éxito va a depender de contar con un buen modelo de participación y cierto grado de complicidad de la ciudadanía. Por lo tanto, la tecnología abre la posibilidad de llevar a la práctica procesos participativos bien diseñados.
Dicho esto, la posibilidad más interesante es justamente la que ocurre en la otra parte: la participación libre de la ciudadanía al margen de la agenda de participación de los gobiernos. La ciudadanía está viviendo una segunda vida en internet, donde establece alianzas ágiles con personas de todo el mundo, para obtener sus fines, mediante una conversación en la red, con una lógica ajena a las fronteras y al reparto competencial. Ahí es donde encontramos un ecosistema de participación realmente exuberante. Ante este escenario, los responsables públicos flaquean ante el reto de escuchar y contribuir a las conversación, ya que se sienten desubicados a la hora de cambiar su rol jerárquico por un nuevo papel como potenciadores de las redes.

¿Qué importancia han adquirido las Políticas de Transparencia y los accesos a la información por parte de la ciudadanía en los últimos años?

Bueno, cada país puede contar una historia diferente, ya que la aprobación de leyes de transparencia y la adopción de medidas eficaces ha ido llegando de manera escalonada, con algunos países que llevan años formulando y reformulando sus políticas, mientras que otros están iniciándolas tímidamente. En todo caso, la transparencia es una preocupación al tiempo que un concepto de moda a lo largo de todos los países de Iberoamérica.
Como ciudadano español, vivo en un marco de transparencia aún pobre y timorato, más aún si lo comparamos con el impulso decidido que podemos observar en buena parte de América Latina. En particular, todavía estamos en un estadio en el que la transparencia se entiende de manera muy limitada, como publicación de determinados ítems de información, junto con la apertura de una estrecha rendija para el derecho de acceso a la información. Con total seguridad, mientras permanezcamos en este estadio inicial, no vamos a observar apenas ningún beneficio, ningún cambio relevante que venga motivado por esta manera de entender la transparencia.
Dicho con claridad: hoy en día en España la transparencia es un asunto de mera apariencia. Y con poca repercusión para combatir la corrupción, para lo cual serían necesarias otras medidas de tipo punitivo.
La cosa se pone un poco más interesante allí donde se emprenden iniciativas de datos abiertos, en la medida en que permite la colaboración ciudadana en el análisis de la información. Sin embargo, el salto verdaderamente relevante será el que lleve desde la simple transparencia a la rendición de cuentas. De poco sirve publicar las tablas del presupuesto y el gasto, si no se pone en el contexto de las políticas públicas a las que se destinan y de los resultados e impactos que se pretenden. No basta con conocer el dato, sino que hay que saber si es una cifra mayor o menor de la esperada, entender a qué objetivo apunta, para poder ejercer un control ciudadano de la acción pública.

¿Qué utilidad cree que le dan los gobiernos a la información que reciben del ciudadano?

Antes incluso de que habláramos de transparencia, se le quiso dar importancia a la recogida de la opinión del cliente-ciudadano, como entrada para los sistemas de mejora continua. Esto ha funcionado bastante bien en los servicios públicos puros, como la gestión de establecimientos sanitarios, el transporte público o los equipamientos deportivos.
El asunto se complica cuando hablamos de políticas públicas, donde no basta con medir la satisfacción, sino que hay que entender los impactos que se producen. El campo de juego se vuelve mucho más complejo y muy mediatizado por las posiciones políticas de cada ciudadano.
Los cargos públicos desearían recibir adhesiones, más que aportaciones. En la mayor parte de los casos, no saben qué hacer con la información recibida. La consideran un problema, más que una oportunidad. Aún estamos en la fase en que una queja o sugerencia merece meramente una contestación rutinaria y nada más.

Cuáles son tus expectativas del II Congreso Novagob ?

Hay que empezar por decir que la red NovaGob es un maravilloso milagro. Pocas veces he conocido una red donde el conocimiento se genere y se comparta de manera tan natural, tan fluida y tan profesional. Me gustaría que todas esas personas que creen que el sector público se compone de personas pasivas, perezosas y mediocres pudieran asistir a cualquier de los debates que se generan en NovaGob.
Consecuentemente, tengo las más altas expectativas puestas en “NovaGob 2015: el Congreso”. La organización ha conseguido reunir un puñado de ponencias y ponentes del máximo interés y actualidad. Y, sin embargo, lo más interesante va a suceder fuera de las aulas y auditorios, en los pasillos y cafeterías. Pude comprobarlo en la primera edición: merece la pena asistir en persona para no perderse esas conversaciones espontáneas con una muestra de lo mejorcito que tenemos en nuestras Administraciones. Especialmente, espero que muchos amigos americanos puedan acercarse.
En concreto, me gustaría que una de las conclusiones destacadas en este congreso sea la de que necesitamos avanzar en una rendición de cuentas, ligada a una evaluación de políticas públicas, con participación de una ciudadanía corresponsable. Pero, claro, no puedo adelantar las conclusiones de algo que aún no ha sucedido. Allí lo veremos.

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Política Comunicada

Política Comunicada es un medio digital sobre innovación tecnológica y política en la gestión pública de los gobiernos locales Iberoamericanos.

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